Territorios Palestinos e Israelíes

Palestina e Israel, territorios disputados desde los inicios de la civilización, intersección territorial de dos continentes, y culturalmente intercontinental, donde independientemente de los ideales políticos, creencias religiosas y afinidad hacia un pueblo u otro, es un lugar en el que el viajero debe adentrarse y explorar las huellas que han dejado las diferentes culturas, imperios, reinos y religiones que han ocupado y ocupan estas tierras.

Vista de Jerusalén. Juliana Streva

En este articulo recorreremos diferentes lugares de gran diversidad, comenzaremos por Jerusalén, visitaremos Belén, conduciremos hasta el Mar Muerto y acabaremos en Tel Aviv.

Gloria Jurado.

Jerusalén, ciudad espiritual, de fuerte carga religiosa para musulmanes, judíos y cristianos, lo quele lleva a una continua lucha sufrida hasta la actualidad. Ciudad trazada a través de cicatrices, donde cada calle y cada rincón te envuelve en una atmósfera de constante sensibilidad, con un cielo de color arena, cuyo efecto es provocado por los vientos procedentes de los desiertos que la rodean.

Es estremecedor el contraste de las diversas religiones con sus diferentes atuendos, al deambular sus calles y al adentrarte en el mercado Mahane Yehuda Market, mercado que se encuentra en este lugar desde la época otomana, y ha mantenido su apariencia hasta los días de hoy. En el cual te puedes camuflar entre los residentes, que llenan sus bolsas con productos autóctonos en los que aún puedes apreciar la tierra en ellos, mientras los puesteros te van ofreciendo a cada paso, pasteles, pastas, turrones, aceitunas, todo tipo de semillas, dando color a éstas callejuelas, que aguardan restaurantes ocultos ideales para degustar la cocina tradicional israelí.
Éste mercado es un sin fin de opciones, por la noche se transforma en un punto de encuentro para jóvenes, donde los puestos se reinventan, convirtiéndose en bares. Lugar perfecto para cenar, agarrar una copa de vino, mientras escuchas música en directo.

Mahane Yehuda Market, Jerusalén. Gloria Jurado

Seguimos adentrándonos en la noche, más allá de dónde nuestros convencionalismos alcanzan, al tratarse de una ciudad de carácter tan religioso, por lo que a priori la desvinculamos de cualquier ambiente LGBT. Pero sin embargo, existen locales como The Cassette y VideoPub, libres de prejuicios, donde independientemente de la orientación sexual, es ideal para gozar de la noche. Este rincón exclusivo, tiene la capacidad de dejarte sin energías durante la noche, y reponerlas a la mañana, ya que alberga un tercer espacio excelente para desayunar. Nos referimos a, Bastet Café, recomendado para probar el espectacular y famoso Shakshuka (huevos escalfados sobre salsa de tomate y pimiento), el cual te recargará las pilas para continuar con el viaje.

Bastet Café, Jerusalén. Gloria Jurado

Éstos establecimientos se encuentra muy próximos a una de las avenidas principales de la ciudad, Yafo Str. La cual es atravesada por la única línea de tranvía que recorre la ciudad, llegando a gran parte de los puntos de interés, pero no te permite tropezar con la parte más genuina de la ciudad. Como ocurre al adentrarse en el barrio de Nachlaot, donde los callejones quedan decorados con sus atavíos suspendidos de los cordeles, bailando al ritmo del viento, creando escenarios fotográficos en cada parpadeo.

Alejándonos de las calles despejadas de visitantes, nos adentramos en uno de los lugares más concurridos por éstos. Se trata de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Ciudad amurallada dónde cada piedra aguarda infinidad de historias vividas por el pueblo musulmán, judío, cristiano y armenio, que en ella conviven. Es fascinante la mezcla cultural que se concentran en sus estrechas calles, abarrotadas de viajeros, peregrinos y residentes. Lugar envuelto de una energía mística que no deja indiferente.

Ciudad Vieja de Jerusalén. Gloria Jurado

Ese hechizo se puede experimentar en lugares como la IglesiadelSantoSepulcro, envolviéndote en una atmósfera embriagadora de olor a incienso, mezclado con la fragancia del aceite vertido por los peregrinos en la Piedra de la Unción. Lugar de tremendo valor para los cristianos, ya que según ésta religión fue dónde Jesucristo fue preparado para su sepultura.

Piedra de la Unción, Iglesia del Santo Sepulcro, Jerusalén. Gloria Jurado

Otro punto, de gran potencia espiritual, es el impactante, Murodelaslamentaciones.

Es un espacio de carácter emotivo e intenso, donde quedas atrapada observando las diferentes peculiaridades que ésta religión, en éste lugar despierta. Composición de danza y melodía, constituidos por los repetidos movimientos corporales y susurros que exteriorizan al orar, acompañados de la llamada al rezo del pueblo que descienden de las mezquitas que lo rodean.

Muro de las lamentaciones, Jerusalén. Juliana Streva

Es un sentimiento muy contradictorio el que sientes en esta tierra, ya que por una parte es muy rica la diversidad que engloba, pero por otra parte existe un sentimiento muy frustrante, al ver que esa heterogeneidad está crecida desde muchos años de lucha, que persisten en la actualidad, dejando al pueblo palestino en una posición incierta y desesperanzadora. Es por ello que debemos visitar éstos pueblos y romper así con los estereotipos con el que muchos medios y gran parte de la sociedad intentan deteriorar a esta parte de la población, donde la narrativa constante de la violencia, ha anulado la verdadera cuestión del conflicto. Aunque Israel no ofrece transporte fuera de las consideradas fronteras del Estado, si la ofrece el pueblo árabe, existiendo frente a la Puerta de Damasco, de la Ciudad Vieja, una terminal de autobús, desde la cual salen autobuses con diferentes destinos palestinos.

Muro divisorio construido por Israel, visto desde Belén. Juliana Streva

El autobús Nº231, nos lleva a Belén, es una ciudad que para la mayoría de visitantes su principal atractivo es el itinerario de la natividad de Jesucristo, quedando masificados éstos puntos de interés, pasando por alto lo más fascinante que ésta ciudad ofrece, que es el vinculo directo con el lugar y su gente. Individuos con una amabilidad intrínseca admirable, además de ser reveladores de lugares ocultos. Podrán tener sus tierras limitadas, pero nadie podrá silenciar las voces que inundan sus calles, ni podrán hacer desaparecer el olor a café que aromatiza cada rincón, al igual que nadie podrá quitarle el sabor a su delicioso Sahlab (bebida caliente, elaborada a partir de la orquídea), ni palidecer el llamativo Kanafeh (pastel de sémola y queso cocinado al fuego lento). Visitar Belén, es mucho más que ir a visitar el Nacimiento de Jesucristo. Visitar Belén es descubrir sus calles, perderse en ellas, es dar vueltas y aparecer en el mismo lugar, es probar todo lo nuevo que te ofrecen ante tus ojos y ante tu paladar, es el romper toda barrera entre tú y ellos, es mirar, es observar, es oír, es oler, es no entender nada, y entender todo, es admirar, es emocionarte, es reír, es el conocerlos de cerca.

Un momento que marcó mi visita fue en el viaje de Belén a Jerusalén, al compartir con los jóvenes palestinos el trayecto de vuelta. Éstos iban cargados de libros, ocupando los asientos y el pasillo. El momento crítico se da en la frontera, cuando al parar el autobús todos se levantan, -excepto aquellos que no son palestinos-, para bajar de éste y ser identificados por los militares israelíes, y poder acceder a su propio territorio. Es escalofriante el observar como todos bajan del autobús de forma asumida, donde los palestinos llevan sus manos cargadas de libros, a la vez que los militares llevan metralletas. Es terrible ver como jóvenes, prácticamente de la misma edad, están sufriendo realidades tan crudas y tan diferentes a la vez.

Puesto fronterizo, Palestina-Israel. Gloria Jurado

Dejando atrás Jerusalén, nos aventuramos a conducir las carreteras desérticas que nos llevan hasta el el Mar Muerto. Es sobrecogedor, como a escasos kilómetros de la ciudad encontramos un escenario natural tan salvaje, el cual descenderemos hasta llegar al punto más profundo de la tierra, punto situado en una depresión de 430m bajo el nivel del mar.

El Mar Muerto tiene una energía tan intensa que es imprescindible dejarse envolver en ella, y para ello hay que encontrar el lugar acertado para poder conectar con éste punto de la tierra, dónde cielo y agua se difuminan en un paisaje infinito. No veo posible ésta experiencia en un espacio abarrotado de sillas blancas de plásticos y palos selfie, por lo que recomiendo, aunque carezcan de duchas de agua dulce, visitar la playa que se encuentra tras el puesto fronterizo de Israel, en la carretera 90, una vez pasado el desvió de Metzoke Dragot, junto a las paradas de autobuses 60025 y 60620. Es cierto que no toda la orilla del lago es transitable debido a la fragilidad del terreno compuesto por la sal y diversidad de minerales no firmes que lo conforman, pero existe ésta distinción que nos aleja del turismo saturado, ofreciéndonos una experiencia aislada, de no difícil acceso y totalmente aconsejable. Es estremecedor sentirte observada por todas esas montañas que te rodean, mientras te vas sumergiendo en el agua a paso lento y doloroso, al encontrarse bajo tus pies piedras minerales cristalizadas y lodo. Es una sensación única el poder disfrutar de un spa natural, dejando que la naturaleza haga ingravitatorio tu cuerpo, mientras observas el cielo abierto y escuchas el silencio.

Mar Muerto. Gloria Jurado

Tras dos horas de viaje, llegamos a Tel Aviv, asombroso contraste al pasar del desierto a estar sumergida entre rascacielos, en tan poco periodo de tiempo.

Un dato que se debe tener en cuenta, a la hora de planear el viaje, es la celebración del Shabbat(ritual judaico obligatorio de descanso, que comienza al atardecer del viernes hasta el atardecer del sábado, cerrando todos los comercios en este intervalo de tiempo).

Tel Aviv es una ciudad excitante, joven, cosmopolita, de identidad muy marcada y de atractivo peculiar. Urbe con una arquitectura seductora, de composición muy diversa.

Vista panorámica de Tel Aviv. Gloria Jurado

En ésta ciudad, encontramos la mayor concentración del mundo de estilo Bauhaus, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La ciudad muestra una apariencia de deterioro que no solo afecta a la concentración de edificios del movimiento moderno, que se construyeron aceleradamente durante los años ’30. También se aprecia en barrios que se remontan a los orígenes de la ciudad de Tel Aviv, como en el barrio de Neve Tzedek. Imperfección que que se vuelve encanto, cuyas fachadas, masificadas de instalaciones, marcan una linea del tiempo, que permiten la lectura del transcurso de los años sobre éstas. Es un placer respirar en sus calles estrechas el ambiente pueblerino que ofrece, muy alejado del bullicio de ciudad.

Su trazado nos conecta con el barrio, Kerem HaTeymanim (Barrio Yemenita), hallazgo escondido, en el que se inhala una atmósfera con carácter, el cual ha conseguido evadirse de la corriente moderna que ha arrollado el resto de la ciudad. Es sorprendente como de este ambiente tranquilo resurgen las callejuelas agitadas del MercadodelCarmel,conocido en hebreo como ShukHaKarmel, atracción para visitantes y residentes, convirtiéndose cada viernes en el corazón de la ciudad, antes de que la ciudad pare.

Mercado del Carmel, Tel Aviv. Gloria Jurado

Como plan alternativo a la ciudad pausada durante el Shabbat, la ciudad ofrece su franja de playas cuyo oleaje nunca descansa. Es palpitante reposar tu cuerpo en la arena bajo la estampa que proporciona la ciudad antigua de Jaffa, con la presencia de la mezquita erguida frente al mar, cuyo cántico no sólo atrae a los musulmanes para el rezo, sino que capta la atención de toda sensibilidad, invitando a explorar las calles de éste histórico y fascinante barrio árabe. Entramado de calles repletos de bares, cafés, y puestos, así como un mercado de segunda mano donde se pueden encontrar verdaderas reliquias, que custodiando secretos, de muchos años de historia.

Estos callejones nos conducirán hasta el puerto, donde las antiguas fábricas acogen galerías de arte y restaurantes, coexistiendo con aquellas que siguen dando cobijo a los pescadores.

Tras un paseo entre sus redes, nos despediremos de éste viaje con una idílica puesta de sol, sobrevolado por gaviotas.

Gloria Jurado

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