Maldivas

Bienvenidos a mi experiencia

Salida 28 de Julio del 2018, desde Barcelona pasando por Dubai y llegando a Male, donde cogimos un vuelo doméstico que dura aproximadamente 30 minutos para llevarnos a LamuuKadhoo. Una vez en Lamuu Kadhoo, una lancha nos recogió para llevarnos a nuestro hotel, con una duración aproximada de 15 minutos donde te ofrecen agua de coco natural para disfrutar delas maravillosas vistas que te proporciona el cruzar las islas por el mar. Nos hospedamos en el hotel Six Senses Laamu, un resort respetuoso con la naturaleza donde te sientes como en la película de Tarzán, pero con algún que otro lujo extra.

Nada mas llegar al hotel, nos atendió una relaciones públicas que hablaba nuestro idioma, muy agradable nos pidió descalzarnos, ya que sus normativas son de no usar zapatos…

¡Qué maravilla sentir la arena en los pies!

Una vez descalzos, nos ofreció tomar un helado natural de los que hacen con sus propias frutas frescas y…

¿Sabéis que?… ¡Son helados gratuitos y puedes tomar todos los que quieras!

Desde el puestito de los helados, nos llevaron en buggy a nuestra villa (son los únicos “coches” que tienen), dónde quedamos fascinados atravesando los caminos de arena decorados por grandes palmeras y vegetación frondosa. Pero el mayor asombro llegó cuando de la jungla pasamos a un puente de madera que salía desde la arena color sonrosada hacia el mar turquesa sin fin…

A los laterales del puente se encontraban “flotando” las famosas water villas de Maldivas , unas cabañas de madera y cristaleras de 180m2 que os voy a enseñar con algunas fotos:


Bañera de cristal sobre el fondo marino


Espectacular piscina privada en medio del mar.

Una vez instalados en nuestra habitación, con un estreno de piscina y bañera que no hemos podido dejar para mas tarde, pasamos a la elección de restaurantes orgánicos para comer…

El Six Senses Lamuu cuenta con 3 restaurantes con múltiples alternativas gastronómicas.

Longitude: Cocina internacional que combina el menú a la carta con el buffet (2 veces por semana con ingredientes locales frescos).

Zen: Cocina japonesa tradicional.

Leaf: Cocina Vietnamita para las comidas y mediterráneo para las cenas.

También está a disposición del cliente con reserva previa, el Altitude Wine Cellar; Para degustar los mejores vinos acompañados de embutidos y quesos de la forma mas exclusiva.

Para algo mas playero, dispone del Chili Bar ubicado en la zona de piscinas. En este bar puedes comer algo ligero o elegir entre sus variados cócteles.

Voy a finalizar con lo que debería de haber sido el principio, pero he querido dejar para el final mi momento favorito… El desayuno.

Desayuno continental en la habitación, con los pies tocando el suelo de cristal que deja ver el fondo marino y los diversos seres de colores que lo invaden.

Una vez saciado el hambre, podéis pasear por la arena rodeando la isla, no llega a contar la hora y es una sensación de paz increíble. A mi me encanta rebosarme en la arena, sumergirme en el mar, jugar con el agua, recoger conchas…Me encanta la vida de isla.

Si no sois muy amantes de caminar, también podéis ir en bici. El hotel ofrece a sus huéspedes unas bicicletas personalizadas con una placa trasera con vuestras iniciales grabadas…

¡Detallazo!


Caminando o en bicicleta son los medios para moverse por la isla.

Sin mas preámbulos, vamos a pasar al momento mágico del viaje… El esnórquel es una de las tantas excursiones ofrecidas por el hotel, mi favorita. No tengo palabras para explicar semejante experiencia… Poder ver los fondos de coral, los múltiples peces de colores, las enormes conchas que parecen de mentira, las tortugas… Todo con un simple tubo, unas gafas y unas aletas.

En todo momento me sentí muy segura, ya que fuimos acompañados por tres profesionales que hacen estas excursiones cada hora de cada día. Antes de sumergirnos, nos explicaron que animales eran peligrosos y cuales no, para evitar posibles sustos a la hora de querer acercarnos de más a alguno de ellos.

Para terminar, me gustaría reseñar lo mágicas que son las noches sin contaminación lumínica… Qué espectacular cielo estrellado… Sin olvidar la suerte que tuvimos de poner contemplar la luna llena que iluminaba la isla en nuestra ultima noche.

Ojalá poder vivir en este lugar los 365 días del año.

Les recomiendo sin duda, vivir la experiencia que yo he vivido, pero cuidado, puede crear depresión post-vacacional.

See you soon <3

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